Parodi Joyas  
   
 
 
     
 

Nacido en cruz del eje, Provincia de Córdoba. Egresa en el año 1949 de la Escuela de Artes y Oficios “RAGGIO”, con el título de Cincelador y Grabador. Ya recibid, y por recomendación del profesor de joyería Señor Romanelli, comienza a trabajar en una prestigiosa joyería de la calle Libertad y Juncal (Cap. Fed.) Buenos Aires. Luego pasó a cincelar en la “Fábrica de Plateria” de Marcelo de Pablo, del barrio de Constitución y para la antigua “Casa Fierro”, en el mismo barrio. Allí hacia cubiertos de mesa muy finos en alpaca y platería criolla.
Paralelamente, hacía trabajos de cincelador en otra fábrica de bombillas en plata y oro, de nombre “Martin Fierro”.

También entre otros trabajos cinceló puertas de bronce para bodegas, cucharitas para café y ceniceros, todo en plata, donde él retocaba y refrescaba todos los modelos de estilo Florentino. Además, en la calle Talcahuano, junto a un prestigioso joyero, don Andrés León, cincelaban anillos de oro, de sellos macizos para caballeros con monograma (modelo que se usaba en aquella época).
A partir del año de 1965 se instala con un negocio de joyería, en la calle Constitución 1100 de San Fernando. Dos años después, se traslada con el mismo rubro a Constitución al 600, asociado con un importante relojero, el señor Garbín, donde se llamó “El Cronómetro” de Garvin y Parodi.

Luego quedó solo, con el nombre de “PARODI JOYAS”, acompañado por mi madre y mis tres hermanos, hasta el año 1998. Desde ese año continúo yo, Adrián Ignaio, con el mismo prestigio que mi padre me supo dar.
En la actualidad, mi padre concurre al taller del platero Ricardo N. Rossi, quién enseña platería y cincelado. El señor Ricardo Rossi ha sido nombrado “Maestro Platero” por la municipalidad de Tigre. Allí, en su taller, mi padre disfruta de su compañía, un maestro a quien mi padre admira y respeta.
Hoy en día, cincela y dibuja a pedido de clientes particulares. Sé que no lo toma como un trabajo, sino que lo disfruta al hacerlo como un regalo de dios, que le da paz interior y de ese modo esperar un nuevo día.
“Papá hoy quise hablar de ti y homenajearte en vida, porque en tus manos hay historia, con el cincel dejás tu huella y el alma en cada pieza.”